En el hogar… ¿oímos o escuchamos?

En el entorno familiar, las personas adultas tenemos la responsabilidad de escuchar y conocer de la voz de niñas, niños y adolescentes cómo se sienten, cuáles son sus inquietudes, miedos y sus soluciones ante problemas que les afectan muy de cerca. Desde la escucha activa promoveremos el diálogo, el aprendizaje y la empatía, elementos básicos para la prevención y resolución pacífica de conflictos.

Es necesario que las personas adultas aprendamos a acompañar, guiar, escuchar, construir límites, negociar, conversar, educar y practicar nuevas formas de relación con las niñas, niños y adolescentes. De lo contrario es posible que las relaciones intrafamiliares no se basen en la confianza y respeto mutuos.

Frases como Eres demasiado pequeño para comprenderlo” son habituales al interno de nuestras familias. Continuamente tenemos conductas “adultistas”: comportamientos, acciones o lenguaje que limita o pone en duda las capacidades de niños, niñas y adolescentes, por el solo hecho de tener menos años de vida.

Test familias
¿Oyes o escuchas?*

Un test para valorar la escucha que hacemos de niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

* En el test se pregunta por hijo/a, pero también puede ser realizado por otros miembros de la familia: abuelos, abuelas, tíos, tías u otras personas adultas que tengan la tutela.

Respetarles significa dejar a un lado nuestros prejuicios y no menospreciar su opinión porque su edad o diversidad nos hagan pensar que no tienen capacidad.

Para superar actitudes paternalistas y fomentar su autonomía debemos dialogar con niños, niñas y adolescentes practicando la escucha activa, favoreciendo la libertad para poder expresarse, respeto mutuo, reflexión, asunción de la discrepancia, seriedad, autoestima, atención, veracidad, argumentación y buenas relaciones personales.

Deben sentir que se les escucha, se les tiene en cuenta y que su opinión es tan importante como la de cualquier otra persona adulta.

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